DIRIGIDA

La tercera y cuarta edad son edades maravillosas que han sido y siguen siendo manipuladas desde muchos ángulos y por muchos sectores simple y llanamente por intereses mezquinos. Todos aludimos a la importancia de cuidar a nuestros mayores, pero que lo haga el vecino, si no la comunidad y si tampoco funciona, pues para una residencia, si es privada y barata, mejor, que están muy bien, quien lo duda. Ya sabemos que poderoso es Don Dinero y cuántas puertas abren un billete verde con una oda escrita al reverso.

Somos más los activos que los pasivos
Cada vez mejores y mayores

La complejidad del mundo de la vejez tiene muchas vertientes, sin duda, pero en un mundo que obliga a vivir a velocidades de vértigo para no estrellarse contra la indiferencia del otro, contra el desempleo absurdo o contra el sinsentido de un consumismo alocado, donde nadie tiene tiempo para sí mismo ¿cómo ocuparnos de quienes son tratados, en el mejor de los casos, como jarrones chinos, valiosos, sí, pero sin saber dónde ponerlos? Sin duda las sociedades humanas necesitan cambios urgentes en muchos aspectos neurálgicos, pero mientras llegan y no llegan, esta web nace para aquellas mujeres y aquellos hombres que se resisten a ser negados, ninguneados, sea por sus propias familias, sea por papá Estado o simple y llanamente por el olvido de los que aún están comenzando a comerse el mundo. Ellos, las abuelitas y abuelitos, ya se lo han comido, digerido y… y saben, mejor que nadie, qué puede o no representar una vida empeñada en sueños y amputada por creencias que nunca fueron suyas. Esta web nace para clamar a los cuatro vientos que lo mejor de la vida comienza después de los sesenta y los jóvenes que puedan negarlo es por la ignorancia que lleva la falta de experiencia.

No hay tiempo para las quejas
Jugando al escondite

Esta web tiene mil propósitos, millones de propósitos más, a saber, las que aporte cada ser que tenga a bien pasarse por estas páginas y navegar entre ellas. Sí, cada Ser, con mayúscula, pues independientemente de la edad, de su condición económica, académica, de salud o cualquier otra forma de catalogar a la vejez, para quienes nos esforzamos a diario para llevar adelante este proyecto, ustedes, los más viejos, los que vienen de vuelta una y mil veces ya, son seres humanos llamados a dar aún lo mejor de sí a esta humanidad que parece dirigirse hacia precipicios insondables.

   Necesitamos, abuelas y abuelos, que den lo mejor de sí para que sus hijos, nietos, amigos y demás, bailen la mejor música de sus vidas.

   Gracias y buen viaje por estas páginas. Que tu fuerza, abuela y abuelo, nos acompañe.