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Siempre hay un libro para tu crecimiento

ESTUDIAR EN LA TERCERA EDAD Y EL BÁLSAMO DE LA FELICIDAD

A veces se cree que estudiar en la tercera edad es una cosa de locos. Una forma  de matar el tiempo, en el mejor de los casos, o simplemente la forma de sacarse una espinita de un deseo juvenil incumplido. Puede ser que estas motivaciones sean muy reales en la mayoría de las personas mayores que deciden comenzar unos estudios que nunca hicieron, pues había que ganarse el pan y las manos en la casa no sobraban para ello, o comenzar otros que dejaron en el camino para dedicarse a estudiar algo más productivo o impuesto en el ámbito familiar.

Las tradiciones traicionan
Las tradiciones señalan más que el camino

La vida, en nuestras sociedades tradicionales, que se construyen a través de imponer a una generación lo que otras han dictaminado como las formas correctas de vivir, es a veces miope y frustra tantos sueños infantiles y juveniles. Pero otros tiempos están llegando y quien lo dude es que no está viendo bien el paisaje social en su conjunto. Sí hay muchos obstáculos que vencer para construir una sociedad no más justa, ni más moderna, sino más equitativa y más centrada en el desarrollo del ser humano y no tanto en el mantenimiento de castas que solo miran el beneficio económico y no el beneficio integral de cada uno de los miembros del grupo. Pero esto es otra historia, hoy venimos a escribir de estudios, estudiar en la tercera edad.

POR QUÉ COMENZAR A ESTUDIAR EN LA TERCERA EDAD

   Sé escribir y hacer las cuatro operaciones matemáticas y poco más, dirán muchos mayores para justificar su negativa a comenzar a estudiar en la tercera edad. No es justificación válida aunque a ellos les sirva de pretexto para oponerse a ese reto. No es válida, entre otros motivos, porque en una sociedad que aún necesita crecer mucho humanamente, ellos, las personas mayores, pueden dar aún lo mejor de sí. Suele creerse que las capacidades mentales van mermando con la edad pero, de ser cierto ¿es motivado por la edad o por creencias que se han implantado en nuestro cerebro desde la más tierna infancia y ni siquiera ponemos en duda? ¿Acaso un deterioro cognitivo, producto de una sociedad enferma, no es reversible? ¿Acaso la medicina clásica no tiene que verse cada día con remisiones espontáneas de enfermedades terminales?

Salud es felicidad
La salud comienza en uno y en la forma de construir la realidad

Pues bien, sí hay que buscar un motivo para comenzar o recomenzar a estudiar en la tercera edad está en relación directa con la salud. Estudiar es salud. Estudiar mantiene no solo la mente en una constante actividad sináptica que revitaliza, por sí misma, canales neuronales que yacían en el olvido. En otras palabras, estudiar vuelve a revitalizar sueños que teníamos olvidado y que, en su época, nos hacían vibrar de emoción. Para aquellos que ni siquiera tuvieron esa ilusión, estudiar en la tercera edad se puede convertir en toda una aventura. Una aventura que les puede llevar a descubrir facetas en sí mismos que ni siquiera habían reconocido tener, pues el estudio no es, ni mucho menos, memorizar datos, sino relacionar esos datos y darles nueva vida en relación a nuevos retos.

QUÉ ESTUDIAR EN LA TERCERA EDAD Y NO MORIR EN EL INTENTO

Cada persona mayor tiene su propia historia para saber qué estudiar en la tercera edad. Las historias humanas aunque se parezcan muchísimo, son completamente distintas unas de otras. Las vidas son como los mellizos, pueden ser idénticos por fuera, pero muy distintos por dentro y aunque tengas rasgos comunes, las diferencias se palpan. Pues bien, no hay cánones para decir a cada quien qué debe estudiar, pues nadie mejor que él mismo sabrá qué le hace tilín, qué le motiva, a la hora de querer comenzar esa aventura. Sabemos bien que en estas sociedades enfermas, que infravaloran a las personas mayores, aunque de boca para afuera digan lo contrario, no hay muchos medios disponibles al alcance de todos, pero sí se pueden encontrar.

Busca tu esencia a través de las lecturas
No importa si te llaman loco, tu locura es salud

Lo más importante, antes de empezar a buscar el dónde, es el qué. No se trata, como dije anteriormente, de matar el tiempo, de mantenerse activo por el simple hecho de mantenerse activo, sino de plantearse el estudio como una experiencia vital. Es más, no solo es una experiencia extraordinaria para quien tenga el valor de comenzarla, sino que pueden darse aportes significativos en las distintas ramas del conocimiento. Me explico. Obviamente comenzar un estudio formal significa comenzar la andadura por caminos que otros dictan, pero, a diferencia de los jóvenes estudiantes, las personas de la tercera edad no tienen que mostrar una fidelidad fanática por los conocimientos, más allá de los exámenes, pues su motivación está más allá de la necesidad de ganarse la vida con ellos. Dicho de otra forma, una persona mayor que enfrenta el reto de comenzar estudios sobre cualquier rama, tiene la fortuna de poder ser ella misma y descubrir nuevas relaciones de su rama de estudios que quizá los más jóvenes no se atreven a transitar por miedo a ser tildados de locos. Estudiar en la tercera edad tiene sus ventajas no solo sobre la salud, sino puede aportar nuevos conocimientos. Otra cosa es el reconocimiento de esas aportaciones en una sociedad enferma, pero, como diría mi abuelo, que nos quiten lo bailado.

DÓNDE ESTUDIAR EN LA TERCERA EDAD Y PASAR DESAPERCIBIDO

   Hoy en día las universidades, en una gran mayoría, tienen programas para que estudiar en la tercera edad no sea un esfuerzo cuesta arriba. Hay distintas maneras de lograr entrar en las aulas de alguna facultad e incluso de entrar en ellas sin la imperiosa necesidad de tener que asistir a clases.

La única imposibilidad que debes vencer son tus creencias

Sin embargo, todo hay que decirlo, el contacto entre estudiantes, y más si pertenecen a la tercera edad, es de vital importancia incluso para el aprendizaje mismo, pues en el intercambio de opiniones pueden solucionarse piedras de tranca de algún conocimiento específico. Así todo, la falta de movilidad, la imposibilidad de acceder presencialmente, de una manera cotidiana o esporádica, en las aulas de clase, no puede ser motivo para impedir que alguien que lo desee pueda acceder al conocimiento. Si, por cualquier razón, alguien no puede asistir presencialmente a las aulas de algún espacio universitario o centro de estudio, debe buscar mecanismos para seguir sus sueños, pues los hay. En el caso español, la UNED es un excelente ejemplo de apoyo a las personas, jóvenes y no tan jóvenes, que desean seguir o comenzar sus estudios y no morir en el intento.

formas de estudiar
Las posibilidades de estudiar se multiplican cada día

Además es una forma excelente de pasar inadvertido entre el número de estudiantes que cada año pasan por sus facultades y que ponen sus deseos de aprender  en manos de excelentes profesores.

CÓMO ENFRENTA EL ÁMBITO FAMILIAR EL ESTUDIAR EN LA TERCERA EDAD

   Igual que cada hombre es un universo único, cada familia es una estructura única y no hay dos familias ni siquiera similares aunque de puertas afuera todo parezca igual. Habrá familias que ignorarán o tomarán a mal el planteamiento de estudiar en la tercera edad cuando es su propia abuela o abuelo quien lo plantee. Otras, en cambio, lo verán como una alternativa a ese período de vida y a otras les será indiferente o lo verán como una chochera más del abuelo. Todas estas posibilidades se aderezarán de maneras distintas, tantas como familias hay.

Volvemos a clase
La familia es un pilar de apoyo para la vuelta a clase de l@s abuel@s

Sin embargo, lo importante es que la persona mayor implicada tenga muy claro el camino que quiere seguir en esta etapa y el hecho de que su familia lo apoye o no, es una cuestión lateral, no el asunto medular. La esencia es la voluntad de querer acceder a este nuevo ámbito de su vida y empezar a ocupar su mente, su tiempo y sus energías en el proyecto académico. Como planteé, no es solo una cuestión de matar el tiempo, ni mucho menos, sino de salud, mejor dicho Salud, con mayúscula.

Todos somos indispensables
Nuestros abuelos pueden ayudarnos a construir el futuro

Las familias implicadas no solo deberían ver con buen agrado esta alternativa para sus abuelos, sino que deberían sentirse orgullosas de ver que sus abuelos pueden ser ejemplo no por la vida dedicada a ellos, sino el ejemplo vivo de lo que aún pueden seguir enseñando. Si no quieren apoyar, al menos recuerden en no entorpecer la voluntad de esos abuelos que ansían estudiar en la tercera edad como forma de seguir viviendo la ilusión de ser. Recuerden, estudiar en la tercera edad es salud y un bálsamo de felicidad.