EL JUEGO EN LAS PERSONAS MAYORES COMO MEDICINA, FÍSICA Y MENTAL

Jugar es, casi sin duda alguna, el verbo más social y por el que la persona, niño, adulto, personas de la tercera y cuarta edad,   alcanzan un mayor nivel de sociabilidad. El juego en las personas mayores es no solo recomendable, sino imperativo.

Jugar es saludable
El juego para mayores es salud

No solo para entretener a la mente, sino como medicina para el cuerpo, la mente y el alma. Jugar no solo es reencontrarse con el eterno niño que tenemos dentro, por más años vividos en sociedades solo aptas para sobrevivir a precios muy altos, sino es encontrar el camino a casa, con el Ser que somos, más allá de las sendas particulares que cada uno ha transitado. Jugar es renacer. Sin embargo ¿Son todos los juegos aptos para el mundo de las personas mayores? ¿Hay juegos negativos, que más que hacer bien, profundizan el malestar en nuestras abuelas y abuelos? ¿Cómo, cuándo, con quién y por dónde empezar esta terapia lúdica?

LAS CLAVES EN EL JUEGO EN LAS PERSONAS MAYORES

   El juego puede entenderse como un instrumento más en el acervo humano para crecer, desarrollarse, aprender y disfrutar al mismo tiempo. El juego en las personas mayores no debe dejar de satisfacer ninguno de esos renglones. En una sociedad enferma emocionalmente, lograr encontrar los instrumentos claves para crecer espiritualmente, como ser humano, es una urgencia.

Jugar no tiene edad
Jugar nos devuelve a la más tierna infancia

El juego permitiría a nuestros mayores desencadenar dentro de sí un torrente de nuevas emociones  que permitirían desarrollarse en facetas que quizá nunca imaginaron que podrían realizar. El juego, más allá de su aspecto lúdico, también sirve para aprender. No solo para adquirir nueva información sobre el mundo, sino para aprender más cosas sobre sí mismo. Todo está relacionado e interconectado. El ser humano y sus capacidades creativas no se agotan ni con la edad ni con las situaciones de su entorno. Además, si a todo lo dicho le sumamos el disfrute, la satisfacción mental y sobre todo anímica, que más le podemos pedir al juego.

EL JUEGO EN LAS PERSONAS MAYORES, PAUTAS Y OPCIONES

   Cada ser humano es un mundo, por consiguiente no hay fórmulas mágicas para nada en lo concerniente al hombre en sí mismo. Pero este impedimento estructural, tampoco puede impedir dar pinceladas, esbozos, caminos por los que el juego en las personas mayores pueda convertirse en parte sustancial de esta nueva etapa.

Siempre hay edad para jugar
No hay edad límite para crear y jugar

Frente al juego individual, es preferible el social, el que lleve a las abuelas y abuelos a interactuar entre sí. Frente a los juegos de mesa, que son muy llamativos a estas edades adultas, hay que valorar los juegos que lleven no solo a una actividad física (pasear, algún tipo de juego que no lleve una sobrecarga física –petanca, por ejemplo-, etc.), sino a una actividad intelectual. Frente a unos juegos que buscan pasar un rato, se pueden planificar juegos que se dilaten por varios días. Frente a juegos que impliquen solo a miembros de determinada edad, se pueden buscar juegos que lleven a implicar a todas edades, donde la abuela o el abuelo puedan interactuar también con sus hijos, nietos, etc. Frente a la satisfacción del juego mismo, también no se puede olvidar que el fin perseguido es que las personas mayores puedan, a través de la actividad misma, no solo valorar sus destrezas, sino descubrir nuevas destrezas que no estaban en su mente que podría realizar.

Lo importante es jugar
Desde tu vecindario hasta una residencia, siempre hay espacios para jugar

Opciones pueden haber muchas, muchas. Se pueden organizar no solo desde Residencias para mayores, sino a nivel de ayuntamiento o municipio con sus diversas áreas sociales. Se puede organizar incluso a nivel de vecindario, desde una comunidad de vecinos en particular como al conjunto de comunidades de vecinos de una calle o barrio en concreto. Si se quiere, se puede.

EJEMPLO DE UN JUEGO PARA MAYORES, UNA GYNKANA 4.0

Los retos de planificar una gynkana pueden ser, en sí mismo, un gran juego si se implican no solo el personal organizativo, sino los mismos abuelos a participar. Las pruebas combinarían tanto el aspecto físico (a travesar un parque, hacer una ruta de senderismo local o una ruta local de cualquier índole, iglesias, museos, etc.) como el intelectual (búsqueda de respuestas a un catálogo de preguntas que implicaría no solo el uso de Internet, sino la ayuda de nietos, hijos o amigos).

Siempre nace un juego nuevo cada día
Hay mil juegos que se pueden organizar

La gynkana puede durar el tiempo que uno quiera, aunque lo recomendable es no dilatarla tanto. Entre una semana y un par de semanas de duración serían un tiempo idóneo para el juego. Se pueden organizar gynkanas mensuales, trimestrales, semestrales, en dependencia del grupo formado. No hay límites para organizar una gynkana como juego para mayores, pues los límites los pondrán los mismos abuelos y la idea es que a cada nuevo reto alcanzado, dejar volar la imaginación y buscar nuevas emociones. No se trata de convertir una gynkana en una monotonía, al estilo de tanto juego de mesa, sino de lograr una dinámica que impida a las personas mayores que participen aburrirse y caer en esa espiral de abatimiento.  Los premios a los equipos pueden ser variopintos e incluso puede, como un premio común a todos, organizarse una buena comida o cena donde todos puedan compartir sus experiencias.

QUÉ SE GANA EN UN JUEGO PARA MAYORES

Todo. Se gana salud física y mental y, sobre todo, si se logra adecuar los juegos a los  propósitos de desarrollar en ellos mismos capacidades que ni siquiera pudieran sospechar que tenían, se gana una salud emocional.

Jugar hace bien
La emoción del juego es una terapia para el cuerpo, la mente y el alma

El juego es un creador de emociones de todo tipo y bien enfocado, al nivel de un juego para mayores, puede crear emociones tan positivas para ellos que puede convertir el juego en un efecto placebo de consecuencias insospechadas. No hay efectos colaterales ni desagradables cuando se organiza un evento de esta magnitud pensando no en cómo ayudar a matar el tiempo a nuestros mayores, sino en cómo vivir el tiempo que tienen nuestros mayores y que, muchas veces, son incapaces de gestionar porque en las sociedades enfermas de nuestro tiempo las personas mayores son vistas más como un problema que como un tesoro, que es lo que realmente son. No se trata de engañar a las personas mayores con caramelos endulzados de falsas expectativas, sino en ayudarles a sentirse que su vida sigue teniendo significada aun cuando las sociedades solo les sigan viendo con ojos de incomodidad. Nuestros mayores no solo lo merecen, lo necesitan como agua de mayo.

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