LA MEDITACIÓN EN LA TERCERA EDAD

LA TERCERA Y CUARTA EDAD FRENTE A LA ENFERMEDAD

   Suele darse por sentada que la vejez,  la entrada en la tercera y cuarta edad, es sinónimo de enfermedad. Nunca más lejos de la realidad del ser humano como un organismo que tiene más poder que el que le suele otorgar la medicina tradicional, que, hoy por hoy no podemos olvidar, está muy vinculada al imperio de las farmacéuticas. No se trata este post de entrar en conflicto con ese imperio, no vale la pena gastar energía en la lucha contra fantasmas, sino de buscar otras salidas menos costosas y que estén al alcance de toda persona mayor.

Siempre se puede meditar
No hay edad para comenzar

Hay muchos métodos para hacer frente a esos estados alterados del cuerpo que desembocan en enfermedades de todo tipo. Muchos de estos métodos la medicina tradicional los tilda de diversas  formas para desprestigiar sus logros, pero la realidad es que el miedo que tienen es a que den igual o mejores resultados que los que ellos ofertan. Pero esto es otro cantar. Hoy vamos a escribir de un método tan ancestral y tan eficiente como es la meditación.

LA MEDITACIÓN EN LA TERCERA Y CUARTA EDAD

Pueden preguntarse ¿Qué es meditar? Y encontrarán muchas respuestas a esta sencilla pregunta. Muchos dirán que meditar es relajarse, otros confundirán la meditación con ejercicios específicos, como pueden ser las  técnicas milenarias del majestuoso yoga, etc. Sin embargo, hoy vamos a hablar de la meditación como búsqueda. Sí. Qué pueden buscar las personas mayores de la tercera y cuarta edad que no hayan experimentado o experimentado muy poco a lo largo de su vida. Pues algo tan sencillo como es la paz. Meditar es alcanzar la paz, paz mental, paz en el espíritu y la paz llevará al equilibrio, no solo mental, sino corporal. Desde muy antiguo ya se sabía que una mente sana se asocia a un cuerpo sano. Antiguas tradiciones ya sabían del poder de la mente sobre el cuerpo Mens sāna in corpore sānō, mente sana en un cuerpo sano. Sin embargo, esta alocución no solo señala un efecto, sino un método. Para el poeta Juvenal, quien la acuñó en una de sus sátiras,  iba asociado a la oración. Sí, al orar buscamos la paz, el equilibrio.

Siempre hay un momento para meditar
Encuentra tu momento para meditar

Meditar, como una búsqueda de la paz a través de orar, está al alcance de todos, creyentes e increyentes. La oración nada tiene que ver con religiones, templos o guardianes de la fe. La oración que conlleva la meditación es la búsqueda de la paz que traspasa mil formas de pensar erróneamente. Orar, meditar, es buscar la forma de calmar a ese torbellino de pensamientos negativos que azotan la mente como caballo desbocado, incluidos todos aquellos que nos incitan a relacionar la vejez con enfermedad. Pensamientos negativos que nos han inculcado desde niños y hemos cargado con ellos desde siempre sin cuestionarnos si quiera el daño que nos podrían estar haciendo. En cierta forma, meditar es cambiar el sentido de nuestros pensamientos. Dejar atrás toda negatividad y volcarnos al mundo del pensamiento positivo. Algunos te dirán que ese pensamiento es una fábula, pero, si te cura el cuerpo y el alma ¿importa mucho que sea una fábula?

CÓMO LA TERCERA Y CUARTA EDAD PUEDEN MEDITAR

   Todo vale. Quien diga lo contrario, se está mintiendo a sí mismo e inducirá  a quien le escuche a errores. El único requisito para meditar, como tantas cosas en la vida, es la voluntad. Después hay mil maneras, mil tácticas, a través de la respiración, sentado, acostado, en una buena cama o en el piso, en silencio o hablando con Dios cada cual a su manera. Cada persona tiene su propia táctica para alcanzar ese estado de meditación que haga vibrar positivamente no solo su pensamiento, sino cada célula de su cuerpo. No importa si está en una residencia, vive solo o con su pareja o hijos, meditar es algo que solo le concierne a cada persona.

Medita orando
Orar es meditar

Es un trato entre su mente y su cuerpo por voluntad propia. Por eso es tan efectiva y potente. No se trata de encontrar algo más allá de la paz porque la paz es el camino y el fin. No dejes para mañana lo que puedes comenzar hoy mismo, ahora mismo. Obviamente hay espacios que se prestan más para meditar. No es lo mismo estar en nuestra habitación, con tranquilidad o en un parque en un día primaveral que estar en medio de un ruido insoportable o sentado en una cafetería en plena algarabía matinal, pero esto es secundario, puesto que si tienes la voluntad de hacerlo, conseguirás la forma de lograrlo. No depende de nadie, solo de ti.

2 comentarios en “LA MEDITACIÓN EN LA TERCERA EDAD

  1. Buenos días

    Muchas gracias. Un artículo interesante para meditar sobre la necesidad de encontrar alternativas a la intoxicación del cuerpo con tantos fármacos.
    Gracias

  2. Muy acertada la perspectiva al dar nuevas vías de ayuda a personas mayores que no encuentran salida por las vías tradicionales.
    Le comentaré a mi abuelo y ya les diré…

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